Uno de cada cinco bebés nacidos en España tienen en mayor o menor grado dermatitis atópica aunque los casos graves son aún escasos.
La dermatitis atópica se caracteriza por la piel seca causada por un funcionamiento defectuoso de la dermis que no es capaz de retener la humedad, causando una mayor irritabilidad, y ocasionando al bebé picores y escozores.